4.5.09

El vampiro surrealista

Antes de que media humanidad le ofreciera sus venas, Robert Pattinson retozó en los brazos de Lorca. No es una fantasía gay, sino Sin límites, la cinta donde el chupasangres de Crepúsculo encarna a un joven Dalí. Com-probamos cuánto le ha cambiado la fama.

El bigotillo no engaña: tras esta joven encarnación de Dalí se esconde uno de los especímenes más deseados del cine actual. Un año antes de encarnar al vampiro romántico de la millonaria Crepúsculo, Robert Pattinson, de 22, andaba entregado al estilo de vida mediterráneo en Barcelona. La excusa, el rodaje de Sin límites, una recreación del amor imposible vivido entre el pintor y Federico García Lorca que nos lo muestra, por ejemplo, retozando en pelotas junto a su amigo y amante a la luz de la Luna en las aguas de Cadaqués. Le pillamos recién aterrizado en Vancouver para rodar Luna nueva, la segunda parte de la saga concebida por Stephenie Meyer.


“Soy un bocazas. Pero tengo la esperanza de que, si sigo contradiciéndome todo el tiempo, nada de lo que diga será ya noticia”

EP3. ¿Qué te atrajo de Sin límites?

Robert Pattinson. Que es una tragedia excepcional. Dudo que pueda alcanzar de nuevo tales cotas de tragedia en mi carrera [risas]. Yo no tenía ni idea de quiénes eran Dalí, Lorca y Buñuel hasta esta peli. Y cuanto más averiguaba sobre ellos, más me obsesionaba. Sobre todo, con los escritos de Dalí. Mucha gente no lo sabe, pero era un escritor increíble. Encontré que tenía muchas cosas en común con él.

EP3. ¿Por ejemplo?

R. P. Tenía una enorme conciencia de sí mismo y de cómo le veía la gente. Y trabajó para manipular eso. Es algo que yo hice a lo largo de mi infancia y adolescencia.

EP3. Dalí resultó ser también un vampiro. ¿Qué han visto en ti los directores de casting para colgarte ese sambenito?

R. P. Es extraño. Durante un ensayo de este rodaje, Marina Gatell [que interpreta a Magdalena, la inseparable amiga de Lorca] me dijo: “¿Sabes? Tú eres un vampiro”. Me resultó de lo más extraño. Y ahora que lo recuerdo, más [risas].

EP3. ¿Y qué piensas ahora de que tus primeras escenas de sexo en el cine fueran con otro chico?

R. P. Lo peor es que no son nada románticas, son supertraumáticas. Más que excitación, sientes pena por ambos [risas]. Fue todo de lo más incómodo, no sólo porque en la primera que rodamos Javier [Beltrán, que interpreta a Lorca] y yo nos hubiéramos conocido el día antes. Sino porque las filmamos con cero intimidad, rodeados por técnicos que hablaban español, un idioma que no entendía, y que andaban de risitas a nuestra costa.

EP3. ¿Y quién besa mejor, Javier o Kirsten [Stewart, su amada en Crepúsculo]?

R. P. Definitivamente, Javier [risas].

EP3. Has dicho que a raíz del éxito de Crepúsculo te resulta difícil llevar una vida normal. ¿A qué dedicas tu tiempo libre?

R. P. De alguna forma, el trabajo se ha convertido en mi mejor refugio. Aunque suene ridículo, en cuanto tengo un rato me pongo a leer guiones. Me siento algo frustrado por no haber ido a la universidad, así que trato desesperadamente de autoeducarme. He traído conmigo a Vancouver como 100 libros, los tengo todos desperdigados por la habitación del hotel.

EP3. Me temo que te va a resultar muy complicado desvincularte del vampiro Edward. ¿Cómo sería el rol perfecto que te ayude a hacerlo?

R. P. Tío, si te enteras de alguno, me lo cuentas [risas]. Cualquier cosa que no tenga nada que ver con la sangre, espero.

EP3. He leído que un narcisismo masoquista te impulsa a leer todo lo que se publica sobre ti. ¿Cada cuanto googleas tu nombre?

R. P. Oh, eso lo has visto en la entrevista que me hicieron para la portada del GQ americano de abril, ¿verdad? Tío, era broma. Me sonaba a loser [perdedor] total y me hacía gracia decirlo.

EP3. A estas alturas, ya deberías saber que todo lo que dices es noticiable.

R. P. Ya, pero me resulta rarísimo. Y puede ser muy molesto, porque me paso el día pidiendo disculpas por chorradas que digo sin pensar. Tengo la esperanza de que, si sigo contradiciéndome todo el tiempo, nada de lo que diga será ya noticia [risas]. Soy un bocazas, lo sé…

EP3. ¿Hay algo que hayas leído sobre ti que te haya molestado en particular?

R. P. Ehm… Hace un par de días, mi madre me mandó un email preocupadísima porque, al parecer, me habían golpeado con un poste en la cara en el rodaje de Luna nueva y había perdido el conocimiento… Y eso que [en el momento de esta entrevista] no he rodado ni una secuencia todavía, ¡ni siquiera he pisado el set!

EP3. Pues lo último que me ha llegado a mí es que alguien en el set ha dicho que, literalmente, apestas, que hueles mal.

R. P. [Se parte]. ¡Sí, yo también lo he leído! Lo gracioso es que estas cosas siempre vienen de “fuentes anónimas”. ¡Pero si acabo de llegar a Vancouver! Debo de oler fatal, porque el plató está a 25 kilómetros de mi hotel y ni siquiera he salido de la habitación.

EP3. También has dicho que pasas de tener novia en un ambiente de fama tan viciado. ¿Has encontrado a alguien que te haya hecho cambiar de idea?

R. P. Oh, no [risas]. Recuerdo, cuando estaba rodando Harry Potter y la Orden del Fénix, donde apenas tengo un papelito, que todo el mundo comentaba sobre mi novia de entonces. Es muy estresante para ellas. Tienes que volverte muy reservado al respecto.

EP3. Con Camilla Belle [la actriz protagonista de 10.000 A. C.] viviste una auténtica persecución por parte de los medios…

R. P. Ya, pero con ella era diferente. Tan sólo era una amiga. Nos daba la risa. La cuestión es: si no es tu novia, no importa; pero si lo es, se convierte en una pesadilla, todo el mundo quiere saber qué haces.

EP3. ¿Has tenido ya alguna acosadora?

R. P. No te lo vas a creer, pero la última vez que me he sentido acosado fue mientras rodaba Sin límites, en Barcelona. Una chica me esperaba en la puerta de casa cada día. Lo cierto es que ella era muy agradable, completamente normal, pero resultaba todo bastante extraño… No sé qué habrá sido de ella. ¡O puede que sólo viviera allí y fuera una rayadura mía! [Risas].

EP3. Pongamos que hoy empezaras ocho semanas de vacaciones, ¿qué harías?

R. P. ¡Quiero viajar! Por eso trato de buscarme curros en países diferentes. Creo que a principios del año que viene trabajaré en París durante tres meses.

EP3. ¿Para qué proyecto?

R. P. Ay, a ver si voy a ser un bocazas otra vez… A tomar por saco. Es una adaptación de Bel-Ami, de Guy de Maupassant. Ahora que te lo he dicho, ya puedo ir contándolo por ahí. Además, estoy harto de que me digan: “Bah, sólo haces las pelis de Crepúsculo, no eres más que una estrella fugaz”. ¡Me niego! [Risas].

EP3. A ver si así te ganas de verdad que te sienten en segunda fila en los Oscar, como ya pasó este año…

R. P. Oh, tío, qué vergüenza. Nunca me había sentido tan indigno de nada en mi vida. ¿Qué hacía yo ahí cuando sólo había hecho una película que jamás estaría nominada a los premios de la Academia?

Sin límites se estrena el 8 de mayo.

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